lunes, 23 de noviembre de 2015

Crónica: Andrés Ramos

Preparando las entrevistas
Durante el trabajo de campo, que fue ir al hospital civil, experimenté muchas cosas.  Primero al llegar al hospital, me di cuenta del inmenso tamaño del hospital, al no ser de aquí nunca había asistido al hospital y en mi lugar de nacimiento el hospital civil no se compara en tamaño. Primero después de convencer al guardia, con mucho trabajo,entramos a la sala de urgencias. Lo primero que hicimos fue juntarnos y organizarnos acerca de cómo y a quién íbamos a entrevistar. Estuvimos caminando un poco para familiarizarnos con el hospital y con el lugar. Una vez después de identificar las zonas en las cuales íbamos a realizar las entrevistas y la plática con la gente, empezamos a entrevistar.

En este momento, me sentía un poco nervioso porque no sabía si la gente en realidad iba a cooperar. Pensaba que si yo estuviese en su lugar lo último que querría era que unos estudiantes que no tienen nada que ver conmigo lleguen y empiecen a hacerme preguntas personales acerca de lo que sea. Es por eso, que estaba entre nervioso y preocupado porque pensaba que se nos haría muy difícil conseguir las entrevistas y hacerlas bien. Lo bueno fue que estaba equivocado.

Esperaba ver mucha gente desesperada y cansada. Si estaban cansados la mayoría, sin embargo, eran muy amables e incluso se tomaban el tiempo para platicar con  nosotros. Alcancé a observar sus instalaciones y algunos aparatos y comprobé que tienen la calidad necesaria para ejercer ya que se veían aparatos modernos. Algo que me llamó la atención fue la cantidad de filas que se necesita hacer, había filas por todos lados y la gente calmada, respetuosa y tranquila. En general, observé gente muy paciente y cansada, con ganas de salir del hospital lo más rápido posible.

Primero realizamos entrevistas en el edificio de urgencias donde entrevistamos a señores muy amables y expresivos. Después nos cambiamos a la zona general del hospital donde lo único que dominaban eran las filas. Ahí se realizaron 2 entrevistas.

Nuestro trabajo terminó cuando después de hacer entrevistas dentro del hospital, decidimos hacer una afuera. Fue ahí cuando llegamos un puesto de comida, que por cierto venden un agua deliciosa de horchata, a realizar la última entrevista del día. Recibimos información valiosa, interesante y muy diferente de la información obtenida dentro del hospital. Después de terminarme mi agua, partimos de regreso.

A algunas zonas del hospital no se nos fue
permitida la entrada
Sentí algo muy diferente. La verdad nunca había tenido la oportunidad de convivir en ese tipo de lugares y el hacerlo me provocó una sensación diferente. Primero sentí inseguridad y un poco de miedo al acercarme con las personas e iniciar una conversación. Después pasé del miedo a la empatía. Es muy difícil escuchar sus historias y no sentirte mal por ellos. Me dieron ganas de realidad hacer un cambio al sistema de salud pública, lo que me llevó a sentirme impotente porque en ese momento no había nada que pudiera hacer. Me quedó con una sensación de  agradecimiento enorme hacia las personas ya que se tomaron parte de su tiempo y más que nada tuvieron una muy buena actitud con nosotros y nos pudieron contar y platicas todas sus experiencias. También me voy satisfecho por el trabajo que hicimos y porque se superaron todos los obstáculos para poder lograr el trabajo.

Antes de ir al hospital pensaba que la gente iba a ser muy ruda, desesperada y malhumorada (con buena razón), sin embargo, me equivoqué. Al ir escuchando todas sus historias me preguntaba qué otras cosas habían pasado en su vida que lo fueron moldeando poco a poco para pensar cómo piensan hoy. Pienso que esas personas tienen una personalidad muy fuerte, porque no es fácil pasar por todo lo que ellos pasan y aun así tener una actitud positiva y de ayuda. Me hizo reflexionar también en la situación actual en la que estoy yo y darme cuenta de que aunque nadie lo pidió, se tiene una gran diferencia en las oportunidades en general. Por último, me pregunté qué es lo que podía hacer yo para lograr alguna mínima diferencia.

Además de las entrevistas, donde escuché las historias de las personas, pude escuchar la plática de unos doctores hablando acerca de un paciente y de su tratamiento. También escuchaba a varias personas angustiadas preguntado al de seguridad si podían pasar a ver a su ser querido, o preguntando a los doctores o a quien sea si tenían alguna noticia, etc.
Después de realizar las entrevistas nos retiramos pero tenía muchas dudas en mi cabeza. No dejaba de pensar en todo el sacrificios que realizaba esa gente para poder recibir atención médica. Estamos hablando de un trayecto de casi 1 hora y media para llegar al hospital, después hacer filas y filas y esperar una cantidad enorme de tiempo para que puedan atenderlo. Si se es familiar, después de eso todavía hay que esperar noticias. Hay que esperar horas y horas para que tengas noticias ya que el doctor te dice lo que quiere y cuando quiere.


En general, fue una experiencia diferente que me hizo reflexionar mucho. Todas las entrevistas que escuché, las historias, las quejas, los ánimos, los alientos de esperanza empezaron a tomar sentido poco a poco. Una vez ya en mi casa me di cuenta de la inmensa brecha que existe en la igualdad del servicio de salud. Todos queremos un servicio igualitario y equitativo, sin embargo, nos falta mucho pero mucho para poder lograrlo. 

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